14-12-2015
Las Comarcas de Comunidad de Calatayud y Campo de Daroca tienen una potencialidad moderada para el cultivo de la trufa, por lo que el hongo puede fructificar en estas zonas sin excesivos problemas, según ha puesto de relieve una investigación que ha llevado a cabo el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), gracias a un convenio entre la Diputación Provincial de Zaragoza y el Gobierno de Aragón.
El investigador del CITA que ha liderado el proyecto, Juan Barriuso, señaló que de momento hay poca superficie de cultivo pero este podría ser mucho mayor disponiendo la zona de aproximadamente más de 450.000 hectáreas de suelos aptos. No obstante, destacó que los truficultores de estas comarcas demuestran un alto grado de profesionalidad tanto en la elección de la planta como en la gestión de sus plantaciones.El diputado provincial José Carlos Tirado destacó que este trabajo se centra en dos comarcas de la provincia de Zaragoza "con características orográficas y climáticas especiales como son las Calatayud y Daroca, las cuales seguramente también han contribuido a convertirlas en zonas espacialmente deprimidas desde el punto de vista demográfico", por lo que se mostró esperanzado de que trabajos como este permitan detectar nuevos modelos de aprovechamiento y desarrollo territorial, nos ayuden a revertir la situación.En este mismo sentido se manifestó el director-gerente del CITA, José Antonio Domínguez, que señaló que la truficultura constituye un medio de revalorizar los terrenos dedicados a dicho fin, la mayoría de las veces en situación de abandono. En Aragón los territorios con una potencialidad excelente para la producción trufera superan los 16.000 km2 y en la de Zaragoza superan los 1.500 km2 las zonas óptimas de producción.La Diputación Provincial de Zaragoza y el Gobierno de Aragón a través del CITA colaboran desde el año 2012 para el establecimiento de las zonas con aptitud trufera en la provincia de Zaragoza y la determinación de las superficies óptimas de producción. El resultado de esta colaboración se plasmó en dos mapas que clasifican la provincia en función de su potencial trufero, para conocer las zonas en las que se puede desarrollar y cultivar el hongo.Este estudio es el segundo paso de la comprobación de las posibilidades reales de cultivo de trufas, que consiste en la validación de los datos reflejados en los mapas mediante sondeo en distintos puntos, que en este caso se ha centrado en las Comarcas de Calatayud y Campo de Daroca y que se ha realizado seleccionando 16 plantaciones truferas de estas Comarcas y una más en la Comarca de Tarazona y el Moncayo.