21-05-2014
Zaragoza.- La primera bioescuela de España ha abierto sus puertas, hace apenas tres semanas, en la localidad turolense de Fuentespalda. Pionera también en Europa, por sus instalaciones ya han pasado tanto grupos de turistas como de escolares.
La bioescuela está gestionada por una familia que explicará, a todos los que se acerquen por esta peculiar explotación agrícola, cómo aplicar las energías renovables para cubrir las necesidades de la vida cotidiana. Las instalaciones se han construido con materiales naturales (como la madera) y reciclados y también con el apoyo de las nuevas tecnologías y las energías renovables.
Una huerta, un jardín de plantas medicinales o una zona de reciclaje de agua son sólo algunos de los espacios que forman la bioescuela de Fuentespalda. También hay un huerto ecológico que usa un sistema milenario de cultivo rotativo basado en el calendario lunar; o una serie de cuevas de arcilla enterradas en las que se cultivan setas, champiñones y humus de lombriz. Además, se puede profundizar en el mundo de la acuaponía. Es decir, cómo dos especies como los peces y las plantas pueden vivir ayudándose la una a la otra.
Uno de los miembros de la familia que ha puesto en marcha la bioescuela, Javier Herce, ha detallado que “tenemos un invernadero en el que hay cultivos hidropónicos, que son los que están en agua o en otros soportes que no es la tierra como, por ejemplo, grava, serrín o bolitas de corcho; y en el mismo invernadero hay una charca con peces. El agua de los peces, que contiene elementos de sus digestiones, se convierte en el nutriente de las plantas y éstas, a su vez, oxigenan y depuran el agua con sus raíces. El agua vuelve después a la charca de los peces a través de un circuito cerrado de aguas”.
Pero en la bioescuela tampoco faltan los animales y hay hasta un criadero de caracoles en el que se estudiarán las propiedades de la baba de caracol. Se organizan rutas turísticas y escolares para que cualquier persona pueda conocer una forma de vida regida por el respeto al medio ambiente. Es más, la familia de Javier Herce utiliza los cultivos para su propio sustento e incluso se plantean la posibilidad de comercializarlos.
“Es nuestro jardín en todos los aspectos y lo mantenemos con energía solar y voltajes de 12 voltios. Los diferentes sistemas y biozonas que tenemos trabajan solos pero, eso sí, hay que vigilarlos y hacer un mantenimiento general para llevarlos adelante. Sobre todo porque es nuestro medio de vida”, ha añadido Herce.
Aunque la bioescuela sólo lleva tres semanas abierta, sus propietarios ya se están planteando nuevos proyectos como la construcción de un criadero de mariposas, de un hormiguero y de una colmena gigante. Toda la información sobre las instalaciones se puede consultar en www.labioescuela.com.